Por qué la piel cambia durante el ciclo menstrual y cómo cuidarla en cada fase
Si alguna vez sentiste que tu piel “tiene personalidad propia”, no estás sola.
La piel femenina es extraordinariamente sensible a las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual, y entender este patrón es la clave para dejar de luchar contra tu piel y comenzar a trabajar con ella.
En esta guía completa verás cómo cambian estrógeno, progesterona y testosterona a lo largo del ciclo y por qué tu piel se comporta de formas tan distintas en cada fase. Además, aprenderás qué hacer en cada momento para evitar brotes, mejorar textura y mantener una piel estable durante todo el mes.
Fase 1: Menstruación — piel sensible y con baja energía
Los niveles de estrógeno y progesterona están en su punto más bajo.
La barrera cutánea está debilitada y la inflamación puede aumentar.
Qué notarás
• mayor sensibilidad
• sequedad
• enrojecimiento
• piel más apagada
Qué hacer
• prioriza hidratación profunda
• evita exfoliantes fuertes
• usa niacinamida, ceramidas o ácido hialurónico
• reduce la fricción y el uso de maquillaje pesado
Fase 2: Fase folicular — piel equilibrada y luminosa
El estrógeno empieza a subir y la piel lo agradece.
Qué notarás
• poros más estables
• menos grasa
• mejor luminosidad
• piel más uniforme
Qué hacer
• vitamina C por la mañana
• exfoliación suave (azelaico o AHAs suaves)
• combinación con antioxidantes
Fase 3: Ovulación — máxima luminosidad, pero más sensibilidad
El estrógeno llega al máximo y la testosterona también sube ligeramente.
Qué notarás
• piel brillante y muy luminosa
• poros más visibles
• mayor sensibilidad al calor
• predisposición a irritaciones
Qué hacer
• hidratación ligera pero constante
• mucha protección solar
• evita peelings potentes y retinoides si tu piel está más reactiva
Fase 4: Lútea — brotes hormonales y aumento del sebo
Aquí sube la progesterona, que aumenta la producción sebácea y la tendencia a brotes.
Qué notarás
• acné en barbilla y mandíbula
• inflamación
• más brillo
• hinchazón y sensibilidad emocional
Qué hacer
• ácido azelaico
• niacinamida
• evitar productos muy oclusivos
• mantener constancia en la limpieza
Conclusión
La piel femenina no es inestable: es cíclica. Cuando entiendes su ritmo, puedes anticiparte a brotes, cuidar tu barrera cutánea y potenciar su luminosidad natural.
Adaptar tu rutina según tu ciclo es una de las formas más inteligentes de cuidar tu piel a largo plazo.
Gracias por leerme,
Claudia @notaskincarefan

